Custodiar nuestra energía nos regala la posibilidad de ser y estar en armonía con nosotros mismos y con el mundo, además de ser fuente necesaria para lograr lo que nos proponemos. Sin embargo, no siempre lo tenemos presente y suele pasar que lo recordamos cuando llega esta época del año.

Si bien es un tema a atender durante todo el año, hoy hacia el final de diciembre, podemos darnos la oportunidad de hacer una pausa y observar con qué nivel de energía nos encontramos y decidir cómo queremos administrarla y hacer uso de ella para este último tramo.

Es bastante común que escuchemos decir a personas que “ya se sienten agotadas”, previo al inicio de diciembre. Y que, incluso nosotros mismos, nos veamos dentro de una especie de círculo vicioso de cumplir con ciertos compromisos y responder necesidades y mandatos ajenos, sin habernos cuestionado qué es lo que realmente queremos y sin haber reparado siquiera en cómo queremos experimentar nuestro último mes del año.

Diciembre es un mes dónde tenemos la posibilidad de hacer un balance de cómo fue nuestro año, de renovar la intención y el compromiso de lo que queremos que siga estando presente en nuestras vidas y, de revisar aquello que queremos transformar para el nuevo año que comienza. Es por eso que nos necesita vitales: con claridad a nivel mental, así como también con la fluidez de una energía vital que nos acompañe a disfrutar y compartir de manera provechosa, con quienes elijamos hacerlo, los encuentros en los que decidamos estar.

Depende de nosotros mismos crear un diciembre donde lo que prevalezca sea el disfrute en lugar que se tiña de un ritmo acelerado que sólo nos drene la energía y nos deje exhaustos a la hora de compartir el encuentro con otros y conectar con la celebración de estar juntos. Para eso, es importante priorizarnos, escucharnos y elegir. Y así, llegar con una sensación de bienestar y armonía al encuentro y a lo que decidamos que pase en este mes tan distintivo.

Para ello, algunas herramientas que pueden ser de utilidad para ser aplicadas a nuestra vida, independientemente del momento del año, en lo que respecta a calibrar nuestra energía:

  • Hacer una pausa y preguntarnos: ¿Cómo quiero que sea este mes para mí?

De esta forma, podremos echar luz a qué es lo importante para nosotros, que queremos que pase y así, establecer prioridades y tomar decisiones en función de esta respuesta, aportando claridad mental y foco, en lugar de distraernos con listados interminables de “cosas para hacer”, que sólo nos traen mayor desorden e inestabilidad emocional.

Es importante ser amables con nosotros mismos y abrazar la idea que lo que no se hizo hasta ahora y que hoy nos damos cuenta es importante, probablemente no se resolverá de un momento a otro. Por lo cual, plantearnos la posibilidad de que sea parte de las prioridades en lo que refiere al año entrante, en lugar de quedarnos en una recriminación que sólo nos traerá una sensación de malestar, desbalanceando nuestra energía.

  • Ser auténticos y aprender a decir que no

Para no perdernos en las rutinas y celebraciones impuestas por otros, es necesario preguntarnos: ¿esto es lo que yo verdaderamente quiero? Decir que no a otros para decirnos que sí a nosotros, es un gran acto de validación personal que resguarda nuestra energía para quedar disponibles y conectar de forma saludable con lo que elijamos hacer desde lo genuino.

  • Sostener hábitos conscientes y priorizarnos

Lejos de ser egoístas si lo que queremos es equilibrar nuestra energía para sentirnos en armonía y disfrutar de encuentros de bienestar y calidad, es importante que nos demos el espacio y el tiempo necesario para cultivar ese equilibrio: meditar; respirar; escribir; hacer una caminata consciente; hacer un llamado especial; agradecer, son algunas herramientas que favorecen a esta búsqueda.

Además, fomentar hábitos de alimentación consciente y de descanso, así como también de actividad física y estar en movimiento, promueven nuestro bienestar general.

Volver hacia uno mismo para poder estar bien en el encuentro con otros: el camino es desde adentro hacia afuera.

¿Te animas a probarlo?