¡Hola seres radiantes de luz!

¡No se piensen que olvide presentarme! Mi nombre es Alejandro López Hiriart y les juro que desde hace un tiempo no sólo tiendo mi cama por mis propios medios sino que también se han ido mis dolores de cuello porque decidí dejar de mirar hacia atrás y buscar nuevos y más positivos horizontes en el “aquí y ahora”, único tiempo real.

Lo siento, hoy seré concreto y cruel. El pasado no existe y nunca existió. ¡Qué revolucionario suena decirlo!

La realidad es que el pasado es tan sólo una idea ilusoria y absurda que inventamos y que cobra existencia en nuestra mente y revive cada día que nos aferramos a ella, y que de alguna u otra forma denuncia nuestra propia inestabilidad interior.

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He venido para compartirles a continuación tres conceptos que utilizo todos los días para mi aprendizaje, y que son indispensables para poder dejar de acarrear esas ideas del pasado que nos lastiman y nos impiden vivir una vida plena de sentido y armonía. Aquí van:

1. NO LAS NECESITAS

Es verdad que las ideas del pasado te dan seguridad y comodidad, y que en algún punto sientes cierta estabilidad al mantenerlas vigentes y recordarlas constantemente. Eso es común. Pero lo cierto es que no las necesitas. Viven gracias a que se nutren de tu mente que las revive día a día y les otorga entidad. Tienes que soltarlas para poder comenzar de nuevo. El primer paso para hacerlo es mirarte al espejo, pronunciarlas y esforzarte por comprenderlas, perdonar a quien debas perdonar, agradecer por la enseñanza y dejarlas ir.

¡Ya no las necesitas en tu vida!

2. LOS PENSAMIENTOS QUE TU TIENES CREAN TU REALIDAD

Esto significa que si vives en referencia al pasado, tu realidad será una realidad ilusoria y colmada de experiencias que sólo existen en tu imaginación y que en la mayoría de los casos son negativas. Tienes que volver al “aquí y ahora”. Puedes tomar una hoja y escribir quince o veinte frases positivas sobre qué es lo que deseas atraer a tu vida y entender que el pasado no tiene ningún poder sobre ti.

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3. HOY ES UN GRAN DÍA PARA OBSERVARSE

Observarse no es ponerse en tela de juicio. Observarse no es criticarse ni juzgarse, ni mucho menos culparse. Observarse es asumir la postura de querer comprender con qué mecanismos funciona nuestra mente durante el día y la noche y por qué tenemos ciertos pensamientos que nos abruman. Los pensamientos son pensamientos sin más y cada vez que te llegue un pensamiento incómodo o negativo, tómalo como lo que es, ¡un pensamiento!, y déjalo ir afirmando que ya no lo quieres en tu vida y reemplazandolo por uno que sea más benéfico para tu ser.

¡Aprende a convivir con pensamientos positivos!

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