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Salud

7 errores que no deberías cometer al compartir la cama con tu pareja

Estando en pareja, compartir la cama es algo natural y que nos encanta hacer. Sin embargo, hay que cuidarse de no cometer estos errores.

Salud

7 errores que no deberías cometer al compartir la cama con tu pareja

Estando en pareja, compartir la cama es algo natural y que nos encanta hacer. Sin embargo, hay que cuidarse de no cometer estos errores.

Rocío Belén Suárez

14/12/2018

Compartir la cama con alguien, especialmente con la pareja, es algo íntimo y agradable. Generalmente.

Pero también puede ser motivo de discusiones, la causa por la que no descansamos correctamente a la noche o incluso, lo que nos trae algunos problemas de salud.

No pasa nada: no tienes que cambiar tu cama matrimonial por dos single ahora mismo. Alcanza con que te fijes si cometes algunos de estos errores y dejes de hacerlo.

[También te puede interesar: Estos son los beneficios de dormir con las medias puestas, según los expertos]

1. Pasar todo el tiempo en la cama

Algunas parejas tienen la costumbre de utilizar la cama como el único lugar donde pasan tiempo juntas. La cama es el lugar de dormir y tener sexo. Pero Para algunos es también el espacio para ver series juntos, para charlar de cómo les fue durante el día y para pasar el rato.

Esta costumbre, sin embargo, no es muy buena. Pues, sin quererlo, estamos acostumbrando al cerebro para que piense que la cama es un lugar para estar despiertos. Y eso puede traer problemas, como insomnio.

2. Compartir la almohada

Cuando respiramos por la noche, en cada una de nuestras exhalaciones hay humedad, y también una gran cantidad de bacterias. Por eso, compartir la almohada con tu pareja es lo mismo que compartir sus crías de bacterias, y eso no es bueno para la salud de ambos.

Por eso, lo mejor es que cada uno tenga su propia almohada, y en lo posible que no duerman frente a frente.

3. Irse a dormir a distinta hora

Puede ser muy común que los miembros de la pareja tengan distintas costumbres de sueño, y que quizá uno se quede despierto hasta tarde mientras que el otro se va a dormir.

Pero de acuerdo a distintos psicólogos y especialistas en pareja, a la larga esto hace mucho daño a la relación: pues el que se va a dormir primero a una cama grande, pero vacía, se siente solo y un poco abandonado.

Por el otro lado, el momento de irse a la cama juntos es uno de los que más fortalecen a la pareja: es un momento de intimidad y contacto con el otro.

4. Compartir la cama con la mascota todos los días

El colecho con la mascota puede ser muy gratificante, pero también tiene grandes inconvenientes. En primer lugar, el perro o gato trae suciedad del exterior, pierde pelos y hasta puede contagiarnos pulgas: así que no es muy higiénico.

Pero aún cuando cuides la higiene de tu mascota como la tuya propia, hay que ver que muchas veces ellas pueden interferir con nuestro sueño: ocupando demasiado lugar, moviéndose en la noche y despertándonos.

Es importante entonces, sobre todo si alguno de los miembros de la pareja tiene problemas para dormir, que eduquen a la mascota para ocupar el lugar que le corresponde en la cama y no molestar.

5. No respetar el sueño del otro

Respetar las necesidades del otro a la hora de dormir es muy importante a la hora de estar en pareja, aunque puede parecer algo menor. Si le molesta la luz o le da miedo la oscuridad, hay que buscar la manera de cuidar de la persona que tenemos al lado y hacer que la hora de dormir sea especial.

Irse a la cama debería ser un verdadero ritual de la pareja, y es importante que se respete.

6. Dormir con la temperatura inadecuada

A veces ponerse de acuerdo en cuanto a cuál es la temperatura adecuada del cuarto puede ser más difícil que elegir un apartamento. Es que si la pareja tiene temperaturas corporales muy distintas, uno de los dos puede pasarla muy mal por la noche.

Lo ideal es buscar una temperatura que permita abrigarse o desabrigarse según el caso, y en ciertas ocasiones hasta puede ser útil tener mantas separadas, de modo tal que cada uno pueda decidir cuándo las usa y cuándo no.

Digamos, que encontrar el punto medio siempre es la mejor opción.

7. No tener una rutina de higiene antes de dormir

Tampoco es necesario irse a acostar todas las noches de punta en blanco. Sobre todo teniendo en cuenta que hay personas que prefieren darse un baño antes de salir por la mañana.

Pero sí es importante cuidar ciertos aspectos. Por ejemplo, quitarse el maquillaje antes de ir a la cama. O limpiarse el sudor si el día ha sido especialmente caluroso.

Pues todo lo que no limpiamos antes de irnos a acostar queda en el colchón y las almohadas y puede generar problemas de salud.

[También te puede interesar: Por qué las mujeres no deberían dormir boca abajo]

Fuentes:

Bustle

HuffPost


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