Desde el año 2013, cada 3 de marzo se celebra el Día Mundial de la Vida Silvestre, conmemorando la aprobación de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES). Este organismo ha sido clave para trabajar en detener una de las amenazas que más comprometen a la vida silvestre: el tráfico ilegal.

Otra de las grandes causas de la disminución de flora y fauna alrededor del mundo es la pérdida o fragmentación de hábitats. Esto puede darse por el mismo cambio climático, por actividades turísticas, por el uso excesivo del suelo para prácticas agrícolas o por la expansión de la frontera urbana.

la conexión entre los ECOSISTEMAS

La extinción de una especie silvestre no es un fenómeno aislado. Es un suceso complejo, con más de una causa y más de una consecuencia, y que tiene relación directa con la crisis ambiental que estamos atravesando. Cuando una especie desaparece, no sólo se pierde parte del valioso patrimonio biológico del planeta, sino que comienza una reacción en cadena de efectos negativos.

En América, una de las especies más amenazadas es el yaguareté. Este felino podía encontrarse a lo largo de todo el continente, pero hoy cuenta nada más que con pequeñas poblaciones aisladas, gracias a la caza furtiva o a la destrucción de su hábitat. En Argentina, la fundación Rewilding Argentina está trabajando para reintroducirlo en la Provincia de Corrientes, donde se extinguió hace años, y para reforzar la pequeña población que todavía sobrevive en el Chaco. Pero no se trata sólo de devolver a una especie extinta al lugar en el que habitaba, sino, también, de devolver el equilibrio al ecosistema.

Yaguarete - Mbarete - Matias Rebak - 00002 (1)
Créditos: Matias Rebak // Rewilding Argentina

LAS ESPECIES CLAVE en los ecosistemas

Cuando un ecosistema está degradado, no cumple con los servicios ambientales que son tan importantes, para, justamente, no tener que enfrentar estas crisis ambientales. Un ecosistema que no funciona bien no captura dióxido de carbono, por ejemplo, entonces no contribuye a paliar el cambio climático, nos cuenta Sebastián Di Martino, Director de Conservación de Rewilding Argentina.

En palabras de Sebastián, Rewilding busca que los ecosistemas estén completos, pero se enfoca en las llamadas especies clave, como el yaguareté. Estas son especies que tienen un rol ecológico destacado, es decir que su presencia influye en el equilibrio de todo el ecosistema. “Cuando están ausentes, el ecosistema se empieza a degradar y funciona mal."

En el caso del yaguareté, que es el felino más grande de América, parte de la importancia de su rol ecológico radica en que se trata de un depredador tope. Un ejemplo: si el yaguareté no está presente, los herbívoros de los que se alimenta aumentan en número, pastorean en exceso, y degradan la vegetación del ambiente. “Cuando la vegetación se degrada,” dice Sebastián, “fotosintetiza menos, captura menos dióxido de carbono, y entonces, también ese ecosistema empieza a degradarse, y ya no contribuye, por ejemplo, a paliar el cambio climático.”

La disminución de la vida silvestre, especialmente en el caso de especies clave, puede llegar a tener, incluso, efectos socioeconómicos. Los grandes depredadores como el yaguareté tienden a cazar a los individuos más débiles y enfermos, es decir, a los que tienen mayor carga de patógenos. “En ausencia del depredador, esos animales sobreviven mucho más tiempo, contagian cada vez más, y eso hace que proliferen enfermedades que pueden saltar al hombre, eventualmente, y producir pandemias como la que estamos viviendo ahora.”

[También te puede interesar: Día Mundial del Yaguareté: una oportunidad única para salvar a la especie.]

como UN CASTILLO DE NAIPES

Otro caso es el del muitú o el del guacamayo rojo, especies que también están regresando al Iberá en el marco de la restauración ecológica de Rewilding. Se trata de aves frugívoras que, al consumir los frutos de los árboles, permiten que sus semillas se dispersen. Así, el bosque puede regenerarse y mantenerse en el tiempo.

"Hay un vínculo que se da entre las especies y los ecosistemas que habitan, y, en general, estas especies realizan regulaciones sobre ese ecosistema a través de la cadena alimentaria. Cuando no están presentes, todo empieza a caer como un castillo de naipes”.

Este tipo de proyectos, además de traer de vuelta a especies extinguidas, también busca recuperar piezas faltantes en el equilibrio de los ecosistemas. “Lo que queremos es recuperar el rol ecológico del yaguareté para que el ecosistema vuelva a funcionar bien, y que, entonces, nos pueda brindar esos servicios ambientales que son esenciales para hacer frente a las crisis ambientales, como el cambio climático.”

cómo RECUPERAR LO PERDIDO

No es raro, hoy en día, ser víctimas de un pesimismo que pone al humano como culpable de todos los males que asolan al planeta. Por mucho de cierto que tenga esta visión, también es verdad que somos nosotros los que tenemos el poder para revertir esta crisis, para evitar que la vida silvestre se siga perdiendo y que los recursos se sigan usando de forma desmedida.

[También te puede interesar: 10 ejemplos de restauración ecológica para tener en cuenta.]

Créditos: Matias Rebak // Rewilding Argentina

Para esto, reflexiona Sebastián, es necesario dejar de lado la mentalidad que dice que lo mejor que podemos hacer es, en todos los casos, no intervenir en el ambiente. “Eso podía funcionar hace muchas décadas atrás, cuando todavía había muchos ambientes naturales relativamente bien conservados, y proteger lo que quedaba estaba bien. Hoy en día, la degradación es tan grande que, además de conservar lo poco que queda, tenemos que recuperar lo perdido. Ahí es donde entra la restauración.

¿Qué podemos hacer nosotros, en nuestro día a día, para proteger la vida silvestre?

Todo va de la mano, todo está conectado, así que, por minúsculo que parezca, siempre podemos empezar por cambios en nuestra vida cotidiana. Consumir menos, elegir opciones sustentables, apoyar proyectos de conservación como el de Rewilding y políticas públicas que aboguen por el ambiente.

Pero, por otro lado, también podemos convertirnos en agentes de restauración de ecosistemas en nuestro propio hogar. Como dice Sebastián, “uno puede hacer, en su pequeño jardín o en su pequeño balcón, tareas de restauración, para recuperar lo que había en esos lugares. Por ejemplo, en sus jardines, se pueden plantar especies nativas en vez de exóticas, que seguro van a atraer a muchos más insectos y a muchas más aves.”

En este nuevo Día de la Vida Silvestre, ¿cuál es la acción que tomarás para ayudar a recuperarla?