Las especies exóticas son aquellas que fueron introducidas accidental o intencionalmente por las personas en lugares que no son su distribución nativa. Algunas de las especies exóticas se asientan, dispersan y reproducen ampliamente, causando daños y alteraciones irreversibles en las dinámicas de los ecosistemas. A estas especies las llamamos especies exóticas invasoras (o EEI).

Estas especies compiten con las autóctonas (las propias de la región) y muchas veces sucede que la especie exótica desplaza a la local. Es por eso que, las especies invasoras son un problema socio-ecológico.

El informe del IPBES (La Plataforma Intergubernamental Científico-normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas) de 2019 afirmó que las especies exóticas invasoras son uno de los principales impulsores directos de cambio en la naturaleza, junto con los cambios en el uso de la tierra, el cambio climático, la explotación directa de organismos y la contaminación.

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La introducción de especies y las invasiones biológicas que esto genera son un problema global. Es uno de los aspectos predominantes del cambio global y de la pérdida de biodiversidad. Además del impacto ecológico, las EEI también acarrean impactos en la economía mundial, por las invasiones biológicas; en la salud, por el movimiento de bacterias, virus y parásitos que la globalización implica; y culturales, ya que transforman las dinámicas locales, el paisaje y las identidades de los pueblos.

Las invasiones biológicas en la Patagonia

La fauna exótica de esta región es variada. Principalmente encontramos al ciervo colorado, al conejo, al jabalí, a la liebre, y peces como el salmón encerrado, la trucha y el pejerrey patagónico. Algunas de estas especies están asentadas en nuestras tierras hace tanto tiempo que podemos confundirnos y creer que son nativas fácilmente.

En la región de la Cordillera de los Andes, dos de las EEI son el ciervo colorado y la trucha:

El ciervo colorado, autóctono del hemisferio norte, fue introducido en Argentina a principios del siglo XX para incrementar la cota de caza. Estos se reprodujeron rápidamente, muchos se escaparon y se expandieron por todo el país. Hoy siguen siendo una amenaza para el ganado y todos los mamíferos herbívoros nativos de Argentina.

ciervo colorado

La trucha de arroyo, amante de las aguas frías y bien oxigenadas, es otra especie exótica invasora del sur de Latinoamérica. Se encuentra principalmente en ambientes precordilleranos y cordilleranos.

Acercándonos hacia la meseta patagónica, encontramos la liebre europa. Este mamífero fue introducido en Argentina y Chile durante los primeros años del siglo XX y se expandió por todo Sudamérica. Esto sigue impactando negativamente en las plantaciones agrícolas y reduce los alimentos disponibles para otras especies autóctonas.

En la Patagonia austral, la invasión del simpático castor canadiense es una gran amenaza para los ecosistemas. Los castores canadienses construyen pequeños diques con troncos de los árboles en los cursos de agua dulce donde habitan y se protegen. Esto provoca una disminución de los bosques nativos en Tierra del Fuego, además de enormes desequilibrios en el ecosistema debido a que los castores se alimentan de la fauna autóctona de las aguas fueguinas.

¿Cómo podemos proteger los ecosistemas de las EEI?

La prevención es la primera medida para evitar el ingreso e impacto de especies exóticas en un ecosistema, tanto involuntaria como intencional. Para ello es fundamental contar con un marco legal adecuado y aumentar el control sobre las posibles vías de introducción de especies.

Si esto no sucede, el siguiente paso es la detección temprana y la respuesta rápida: actuar antes de que la especie en cuestión se torne invasora.

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Actualmente existen herramientas que se aplican para el control o erradicación, según las circunstancias y el grado de invasión. El control de especies exóticas es el manejo que se hace con la especie para llevarla a niveles que el daño al ecosistema sea el menor posible. Por otro lado, la erradicación se refiere a una especie exótica que se elimina por completo.

imagen aerea de un bosque deforestado

Existen tres métodos distintos para realizar estos controles:

- El control físico: incluye métodos mecánicos de retirada, como el arranque y desbroce de plantas o la captura de animales con jaulas, cepos o redes; alteraciones en el medio físico como el pH; y fuegos controlados.

- El control biológico: a través del uso de depredadores, parásitos, sustancias de origen biológico o la alteración de procesos biológicos.

- El control químico: se utilizan sustancias químicas que destruyen a los organismos. Es necesario tomar en cuenta que la sustancia a utilizar no cause daños a otras especies, al ambiente ni a la salud humana.

La introducción de especies exóticas es la segunda mayor amenaza a la biodiversidad, después de la pérdida de hábitat, produciendo además importantes afecciones sobre la salud pública y la economía.

Es por ello que es fundamental realizar investigaciones aplicadas a las EEI, que exista una ciudadana informada y colaborativa al respecto, que los medios de comunicación difundan información sobre ellas. Cada país también debe contar con un marco legal adecuado a través de la implementación de políticas públicas como la prohibición del comercio y tenencia de EEI (como mascotas) y que se aumente el control sobre las posibles vías de introducción de especies.

¿Sabes cuales son las especies exóticas de tu región?