Cada vez son más las personas que dejan de consumir leche vacuna para pasarse a las vegetales. De entre ellas, la leche de almendras, por sus beneficios, es una de las más elegidas.

Fitness, veganos, diabéticos e intolerantes a la lactosa, entre otros, encuentran en este producto un sustituto a la leche que están acostumbrados a beber.

No hay duda de que la leche de almendras tiene una enorme cantidad de beneficios, pero, ¿Son los mismos que los de la leche de origen animal? ¿Es mejor o peor que esta? ¿Vale la pena hacerla en casa?

En este post respondemos todas tus preguntas y te damos la mejor y más sencilla receta para prepararla de forma casera.

El valor nutricional de la leche de almendras: mitos y verdades

Se dice tanto sobre esta bebida que a veces es difícil pasar en limpio qué hay de verdad y qué hay de mito. Por eso a continuación te contamos los datos más relevantes acerca de su valor nutricional.

La leche de almendras es baja en calorías

Es verdad que la leche de almendras es muy baja en calorías.

Por eso, si estás buscando bajar de peso y no tienes ganas de dejar de consumir leche, esta opción es mucho más recomendable. Es un sustituto ideal para la leche vacuna, pero una taza sin azúcar apenas tiene 30 calorías.

No contiene la misma cantidad de calcio que la leche de origen animal

En general se dice que la leche de almendras sustituye a la de origen animal y aporta similares cantidades de calcio. En este caso, se trata de un mito.

Si bien es cierto que las almendras enteras aportan calcio, su extracto o leche no tanta. Para obtener la misma cantidad de calcio que en una taza de leche vacuna, habría que tomar cantidades exageradas de leche de almendras.

En la leche de almendras industrial se suele adicionar calcio.

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No contiene grasas saturadas

La leche vacuna tiene una enorme cantidad de grasas saturadas, las cuales no son muy buenas para la salud y afectan negativamente al colesterol y enfermedades y problemas cardiovasculares, entre otros.

Aunque limitando su consumo (el máximo recomendado es el 10% de las calorías totales ingeridas) no debería ser perjudicial, es cierto que cuanto más se eviten, mejor para la salud.

En ese sentido, es verdad que la leche de almendras es una opción mucho más saludable.

Es baja en proteínas

Es importante destacar que es un mito que la leche de almendras puede sustituir a la vacuna en cuanto a su aporte de proteínas. Si bien sí contiene este nutriente esencial, la leche de almendras tiene 1 gr. cada 100, mientras que la de origen animal tiene entre 8 y 10 gr. cada 100.

Por lo tanto, especialmente para dietas veganas, no debería considerarse que tomar leche de almendras esté supliendo la necesidad nutricional de proteínas, y debe complementarse con muchos otros alimentos.

Es rica en nutrientes

Que sea baja en proteínas no quiere decir que no tenga un alto valor nutricional. De hecho, la leche de almendras tiene muchísimas vitaminas y minerales, como vitaminas D y A, B2, proteínas, omega 6, zinc y magnesio.

Entonces, ¿Es mejor la leche de almendras o la vacuna?

En realidad, no hay una respuesta concreta a esta pregunta, pues depende mucho de qué es lo que estás buscando.

Si quieres incorporar más proteínas para una dieta fitness o necesitas aumentar tu consumo de calcio porque tienes, por ejemplo, problemas en los huesos, sin dudas es mejor para ti la leche de origen animal.

En cambio, si buscas un sustituto porque llevas una dieta vegana y no quieres perder la costumbre de tomar un café latte por las mañanas, la leche de almendras es una opción perfecta: es nutritiva y deliciosa.

Finalmente, si estás buscando bajar de peso sin dejar de tomar la bebida blanca todos los días, también puede ser una opción ideal la leche vegetal.

La leche de almendras industrial vs. la hecha en casa

Lo mejor de la leche de almendras es que se puede hacer en casa de forma muy simple.

Estos son algunos de los motivos por los que deberías pensar en hacer la leche de almendras en casa:

Cuidas el medioambiente

Ya sabemos las devastadoras consecuencias que la industria puede generar sobre el medioambiente, no importa si es para producir alimentos de origen animal o vegetal. En el caso de la leche de almendras, el principal perjuicio es el consumo desmedido de agua que se hace a niveles industriales para producir este fruto seco.

Una caja con 350 ml de leche de almendras utiliza, para su producción a nivel industrial, unos 115 litros de agua.

California es el principal productor en el mundo, y con la creciente popularidad de esta leche, las reservas de agua están agotándose a un nivel alarmante. A tal punto esto es así que se dice que el gasto de agua genera alteraciones en la tierra, las cuales hacen que el Estado se vuelva aún más vulnerable a los ya comunes terremotos de la región.

Por supuesto, esto no quiere decir que la producción industrial de leche de almendras sea más perjudicial para el medioambiente que la leche de vaca. Pero ya que tenemos la suerte de poder hacerla en casa, cosa imposible con la leche animal, podemos hace un notable aporte a mejorar el cuidado del planeta.

Es más barata

Además, la leche de almendras hecha en casa es notablemente más barata que la que se consigue en los supermercados y dietéticas. Si bien las almendras no son el fruto seco más barato que hay en el mercado, para hacer un litro de leche solo necesitas una taza de ellas (recuerda leer la receta al final del artículo).

Así que puedes ahorrar mucho dinero, sobre todo si la consumes de forma habitual.

Es más natural

Todo producto hecho a gran escala tiene agregados industriales, que permiten su conservación, que dan sabor, etc. Incluso las mejores marcas y leches "sin aditivos" contendrán algún tipo de producto no tan natural.

Para hacer leche de almendras en casa solo necesitas almendras y agua, así que la elaboración es completamente natural.

Hacer leche de almendras en casa: la mejor receta

Lo mejor de hacer leche de almendras en casa es que es tan sencillo que ni te lo vas a poder creer.

Para empezar, solo necesitas dos ingredientes:

Opcional:

Preparación

Para prepararla, primero debes poner la taza de almendras en remojo. Lo ideal es que estén entre 8 y 12 horas en agua, por lo que puedes ponerlas en remojo la noche anterior a preparar la receta.

Pasadas esas horas, escurre las almendras y ponlas en la licuadora. Agrega una taza de agua y comienza a licuar, para que las almendras se procesen mejor. Una vez que estén bastante bien procesadas, ve agregando más agua.

Lo ideal será que vayas agregando de a una taza de agua a la vez y licuando, pues dependiendo de la consistecia que busques puede que prefieras usar menos agua. ¡Eso lo eliges tú!

Al final, si lo deseas, puedes usar azúcar de mascabo o stevia para endulzar. Si prefieres endulzar utilizando dátiles, debes agregarlos a la batidora (frescos y sin hueso) y molerlos bien junto con las almendras.

Tip: puedes hacer la leche de almendras sin remojarla previamente, aunque no quedará tan suave y deberás tener una licuadora quizá más potente. No es lo recomendado, pero si estás en un apuro puedes hacerlo.

[Lee también: Leches vegetales: beneficios y cómo hacerlas]

¿Te gusta la leche de almendras? ¿La harías en casa ahora que sabes cómo? Cuéntanos en los comentarios

Fuentes:

Cuidate Plus

Clarín

Nutrición en Movimiento