Un amigo te ha decepcionado, tu día en el trabajo no fue como esperabas o has fallado en un examen después de muchas horas de estudio. En estas situaciones, parece que una nube gris te persigue y que tu ánimo no mejorará pronto. Pero, ¿quién no ha sentido tristeza alguna vez?

Lo positivo acerca de estar triste es que hace que te “agendes” un poco de tiempo para ti. Te invita a tomar un café o un té contigo mismo y ponerte como prioridad. Como primera lección: tómate el tiempo de introspección y reflexión que necesites.

Si tu plan es esquivar el sentimiento de angustia, te contamos que vas por un camino a contramano. ¿Tu instinto te pide estar solo o huir? No será tarea fácil si tus amigos o familia notan que algo te está sucediendo. Cuando esto pase, déjate ayudar y permite que te escuchen. Lo social es parte de nuestra estabilidad emocional.

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Muchas preguntas, pocas respuestas

Ante un sentimiento de angustia es probable que te hayas cuestionado quién es el culpable de lo que sientes, cómo y cuándo dejarás de sentirte triste y por qué te ha pasado eso que te hizo tanto mal.

A este listado de preguntas buscamos darle respuestas a toda prisa, cuando a veces esas respuestas ni siquiera existen. Debes tener paciencia, pues todo se acomodará. La tristeza es un estadío necesario y también es totalmente natural.

Lo importante es identificar cuándo dejar de lado el sentimiento a tiempo. No caigas en la espiral sin salida de centrarte solo en lo que te pone triste y ahogarte en ello. Está comprobado que el cerebro se agota al pensar, sufrir y volver sobre el mismo episodio de angustia. Esto puede desembocar en una depresión si no la administramos en su justa medida.

Cómo reaccionar frente a una situación adversa

1) Descarga las tensiones: por ejemplo, llorando. Las lágrimas son terapéuticas y te permiten liberar una descarga de endorfinas para sentirte mejor. Forma parte del proceso de “dejar ir” esa situación que te está afectando.

2) Evita las críticas no constructivas: cuidado con decirte a ti mismo como una afirmación que no sirves y que has fracasado. Todo comienza por cómo te tratas. Sé la persona que quisieras tener a tu lado y valórate.

Tácticas para dejar de estar triste

Rompe con tus creencias: pensar que estar triste es algo negativo no puede estar más errado. Desafía lo que tú das por hecho, como puede ser asociar un día nublado a un “día feo”.

La manera en que pensamos se construye todos los días. Por eso, observa la tristeza como una emoción más de tu vida y que es momentánea. ¡Permítete sentirte así! No hay nada de malo en ello.

Ve por los binoculares, mira de lejos: sé un observador pero no te identifiques con los pensamientos negativos que muchas veces no son realistas.

Práctica tu capacidad de abstracción, toma una actitud de testigo. Un tip es escribir en un papel tus emociones negativas para que puedas “despegarte” de la situación.

Preguntas útiles que invitan a una positiva introspección: ¿Lo que estoy pensando es cierto? ¿Existen otras explicaciones alternativas? Esto ayudará a “desdramatizar” lo que parece tan terrible.

No es lo mismo decir que algo es “horrible” e “insoportable” que “incómodo” y “desagradable”. Busca las palabras que se adecúen a tu realidad.

Permítete estar triste, pero lo justo y necesario, siguiendo estos consejos. Tu tienes el control para pensar distinto y cambiar tu experiencia emocional. La vida depende solo de una cosa: con qué anteojos eliges mirarla todos los días.

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