¿Quién no ha tenido de niño algún miedo que todavía recuerda? Aunque los padres se preocupan mucho, es normal que los más pequeños sientan miedo ocasionalmente, ante algunas situaciones. Es una emoción que puede ayudarlos a ser cautos. El problema es cuando los afecta de una manera reiterada y angustiante.

Lo que asusta a un niño puede ir cambiando a lo largo del tiempo y a medida que crece. ¿Cuáles son los miedos más comunes? Aquí te lo contamos.

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Un niño con miedo imagina que una sombra es un dinosaurio

Miedo a la oscuridad

Este miedo es muy común, especialmente alrededor de los 3 años. El niño siente temor al quedarse a oscuras con la luz apagada por causas diversas, como su misma imaginación. A esa edad, es difícil diferenciar lo real de lo ficcional, especialmente si mira una película o dibujo que lo asusta. Por eso es importante controlar lo que consume en la TV o en Internet y brindarle explicaciones, contextualizar las imágenes que puedan atemorizarlos o directamente evitarlas.

Por la noche, eso a lo que le teme se acrecienta ante la inseguridad que genera separase de los padres y dormir solo.

Cómo ayudarlos: puedes quedarte con ellos un poco para que se sientan más cómodos y dialogar sobre lo que sienten. De a poco, irán perdiendo ese miedo y entenderán que todo está bien. Evita sobreprotegerlos. De lo contrario, sin querer, generarás la idea de que ese miedo es real. También puedes dejarles una luz tenue encendida o incentivarlos a que elijan uno de sus muñecos favoritos para que los acompañe.

Miedo a las tormentas

Los sonidos y relámpagos de las tormentas pueden asustar a los niños y generarles estrés o ansiedad. Es común que frente a esa sensación de amenaza busquen contención en los padres.

Cómo ayudarlos: háblales sobre las tormentas, cuéntales cómo se forman, cuál es su función en el ambiente, y otras curiosidades que puedan cambiar de significado de la lluvia.

Miedo a las pesadillas

Mayo Clinic explica que los temores nocturnos afectan a casi el 40% de los niños. Pueden provocar sudoración, sonambulismo, y otros problemas que afectan su descanso.

Cómo ayudarlos: enséñales a tener lindos pensamientos antes de dormir, a relajarse, a visualizar una situación que les guste, y también a conversar sobre lo que sienten. Eso no quita la posibilidad de que tengan una pesadilla, pero los hará sentir más tranquilos y atenuará las posibilidades de que aparezcan malos sueños.

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Una niña con mirada triste abraza su oso de peluche

Miedo a los animales

A algunos niños pueden fascinarles los animales, y a otros pueden generarles mucho temor. Esto puede suceder por distintas causas, dentro de las que se encuentran, por ejemplo, una situación traumática con alguno de ellos (como el ataque de un perro) o con historias que vio en una película, entre muchas otras.

Cómo ayudarlos: lo importante es hacerles entender que a los animales hay que respetarles su espacio, acercarse de a poco y acariciarlos tranquilamente para que no se sientan amenazados. Procura estar atento siempre que tu hijo vaya a acariciar a un animal, pero no te obsesiones con la posibilidad de que lo lastimen ya que, sin querer, se la trasladarás e intensificarás su miedo.

Consejo para padres

Si eres padre o madre, debes saber que para ayudar a un niño con miedo es importante que no te rías ni uses expresiones como "no seas miedoso". Muchas veces, los miedos ayudan a los niños a expresar sus emociones y precisan de nuestra contención. Ayúdalo a ganar confianza en él mismo y a atravesar esa situación desde el amor y la serenidad que puedas transmitirle.

Fuentes:

Clarín

Guia infantil

La vanguardia