Cuando nos iniciamos en la botánica, solemos cometer muchos errores como colocar una planta de sombra a pleno sol, utilizar macetas más chicas de lo que la planta necesita, dejarlas al alcance de animales domésticos o regar indebidamente.

¿Riego excesivo o riego escaso?

Si regamos poco, el ejemplar comenzará a mostrar síntomas propios del déficit de agua, tales como las hojas caídas, más arrugadas o menos coloridas. Cuando reguemos estas plantas, notaremos que estos signos de a poco van suavizándose y que el vegetal comenzará a mostrarse más saludable.

Por otro lado, también es bastante común excedernos con el agua de riego. A veces por falta de información sobre la cantidad de agua que necesita la planta, o porque simplemente creemos que mientras más agua tenga es mejor.

plantas-balcon con flores todo el año

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También solemos usar contenedores sin agujeros de drenaje, lo que provoca una acumulación de agua en el fondo de la maceta que está imposibilitada de salir. Si controlamos este riego posiblemente suministremos la cantidad de agua adecuada para esa planta.

Pero cuando no lo hacemos, y creemos que necesita más agua, cometemos el error de seguir acumulando líquido en el interior lo que provoca un encharcamiento que pone en peligro la salud de nuestra planta.

  • Es preferible quedarse corto que excederse de agua.
  • Que nuestra planta pase un poco de sed es mucho más sencillo de revertir que recuperar una planta con exceso de agua.

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7 Signos de ahogamiento

Cuando las raíces están expuestas al agua por períodos largos, las plantas comienzan a ahogarse, ya que no pueden absorber el oxígeno ni tampoco intercambiar los gases que necesitan para funcionar correctamente. De este modo es como comienza un proceso por el cual la planta se pudre. Lamentablemente, este proceso sucede mucho antes de que sus hojas muestren algún signo que pueda alertarnos de lo que ocurre.


  1. Ausencia de nuevos brotes en la planta

  2. Debilitamiento de la planta

  3. Hojas que nacen en tonos marrones

  4. Hojas inferiores salen amarillas

  5. Caída repentina de las hojas y flores

  6. Hojas más humedecidas y poco firmes.
  7. Estrechamiento de la base del tallo

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Estos síntomas se confunden muchas veces con los de la falta de agua, pero hay formas muy claras de percibir la diferencia. Una de las técnicas para hacer la prueba, es introducir un palo de madera, de entre cinco y siete centímetros, en el sustrato. Si la tierra húmeda se adhiere, estamos ante un caso de exceso de agua.

De todas formas, hay que tener en cuenta que también puede ocurrir que la planta en cuestión ya se encuentre en proceso de putrefacción, por más de que el sustrato ya se haya secado.

5 Pasos para recuperar una planta con exceso de riego

Recuperar una planta ahogada no es demasiado difícil, aunque hay que saber que no siempre es posible que sobreviva. En ocasiones, ya está muy afectada o pertenece a una especie que no soporta el encharcamiento. En esos casos, lamentablemente ya no hay vuelta atrás.

Por eso, siempre que nos enfrentemos a una planta ahogada, debemos saber que por más esfuerzos que hagamos es posible que la planta no se recupere. De todos modos, no podemos dejar de intentarlo, ya que siempre existe la posibilidad de proceder correctamente para que sobreviva.

De sobrevivir, hay que saber que el rebrote comienza de cero, por lo cual se trata de un largo proceso, hasta que vuelva a crecer grande y fuerte.

1. Sacar la planta de su maceta y dejar secar

Lo que se busca con el primer paso es quitarle la humedad que tiene de más. Es importante sacarla de la maceta con mucho cuidado, para luego retirarle el sustrato empapado adherido a las raíces, para no dañarlas más.

La idea es que con este procedimiento, nuestra planta pueda respirar. Lo ideal es que se la deje secando por un periodo breve de tiempo. Por lo general, alcanza con 12 horas, aunque, si está muy empapada, un día será mejor.

Es muy importante no excederse con el tiempo de secado, ya que puede resultar muy perjudicial para la salud de la planta dejar su raíz desnuda por más tiempo del necesario.

2. Chequear el estado de las raíces

Antes de continuar, tenemos que ver en qué estado se encuentran las raíces. Si se ven blancas, significa que están sanas. Si, por el contrario, nos encontramos con raíces negras o que comenzaron a pudrirse, lo mejor será podarlas. De este modo se elimina lo que no sirve antes de volver a plantar.

Si se desea volver a plantar en el mismo contenedor, es importante desinfectarlo antes de hacerlo. Para ello es importante lavar el macetero profundamente utilizando alcohol, para eliminar posibles hongos que se hayan formado.

3. Aplicar funguicida

Este paso es especialmente importante a la hora de prevenir la aparición de hongos que, aunque no puedan verse, se estén formando en las raíces. El fungicida coloca antes de trasplantar y mientras dejamos secar las raíces.

4. Trasplantar con nuevo sustrato y buen drenaje

Si nuestra planta estaba contenida por sustrato apelmazado, es hora de cambiarlo por uno más suelto y aireado, y reemplazar el contenedor por otro con más drenaje o más poroso ( es el caso de las macetas de barro o fibrocemento).

El sustrato nuevo es muy importante, ya que le brindará a la planta los nutrientes que tanto necesita para tomar fuerza y crecer nuevamente.

Poner tierra en una maceta con las manos

5. Regar cuando el sustrato esté seco

El sustrato nuevo seguramente sea mucho más permeable y, si está compuesto por perlita, probablemente tenga propiedades de retención de líquido. Por eso debemos ser mucho más cautelosos con el riego ya que la perlita va liberando líquido a medida que la planta lo necesita.

Tené en cuenta que los contenedores sin agujeros de drenaje van a necesitar mucha más atención y cuidados que el resto de las macetas que si tienen.

Si nuestra planta resistió al exceso de agua, probablemente estos pasos la ayuden a recuperarse mucho más rápido y vuelva a crecer con fuerza nuevamente.

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¿y tú, conoces otros trucos para recuperar plantas ahogadas? ¡cuéntanos en los comentarios!