Hablemos del autoconocimiento

Podríamos comenzar diciendo que autoconocimiento es un estado de ampliación de la comprensión de la realidad. No se trata solamente de sabiduría, sino de comprender mejor la vida en su profunda complejidad y diversidad. Ver las cosas desde otra perspectiva y con más sentido de realidad. La inteligencia se amplía, adquiriendo una sensibilidad de percepción más afinada y que trasciende los sentidos físicos.

El proceso de autoconocimiento es dinámico y complejo, porque somos cambiantes y nos estamos modificando y adaptando en forma permanente. La conocida expresión “no vemos el mundo como es sino como somos” expresa con claridad el cambio de interpretación de los fenómenos como consecuencia de nuestras propias modificaciones internas.

El que yo era antes de escribir este artículo ha cambiado, y ya no soy totalmente el mismo. Las reflexiones, los pensamientos y las lecturas sobre el tema han generado aprendizajes y alteraciones en mi perspectiva de observación y, como consecuencia, en mis acciones. En lo externo seguramente esas adaptaciones no se perciben tan rápido, pero en lo interno el proceso es muy dinámico y transformador.

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¿Quiénes somos?

Por eso, cuando me preguntan quién soy, podré decir que soy hombre, de género masculino, de sesenta y siete años, con un cuerpo físico y energía, emociones, sentimientos, conexiones neuronales, diferentes estados de conciencia, una mente que ordena datos y además es creativa, y una diversidad de funciones, capacidades y características difíciles de catalogar. Pero seguramente somos mucho más que lo que podemos catalogar, y con una particularidad: nada es permanente o fijo.

¿Quiénes somos? Es difícil dar respuesta ante esta interrogante. Prácticamente todo lo que uno pueda decir que es, tal vez no lo sea. La pregunta interesante para hacerse es: ¿estoy satisfecho de lo que conozco de mí y de la realidad? ¿Podré avanzar a un estado de mayor autoconocimiento para ser más libre, más feliz y mejor ser humano?

Como podemos deducir, la búsqueda del autoconocimiento no es un proceso cómodo. Al contrario, es buscar respuestas, cambiar formas de pensar, indagarse, autoobservarse, desaprender y reaprender constantemente para poner en práctica el nuevo conocimiento adquirido. Como dicen en el campo de la filosofía: rascarse donde no pica.

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Las experiencias son de gran ayuda, sobre todo las que nos dejan una marca profunda. Nos permiten analizar nuestra forma de actuar, esos condicionamientos y reacciones habituales que tal vez ya merecen ser revisados porque no se ajustan a nuestros deseos o a la realidad imperante.

Para ello precisamos tener una mente que esté más enfocada y serena, a fin de observar con menos interferencias y más objetividad.

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La meditación

En la actualidad es fundamental practicar concentración y meditación. Técnicas indispensables para establecer una nueva relación con la mente, retirando del disco rígido información que nos condiciona y abriendo nuevos surcos con otros condicionamientos positivos que comenzarán a elegirse de manera consciente.

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De esta forma podremos “reformatear” el cerebro, desarrollar más neuronas y estimular capacidades que nos permitirán tomar decisiones más certeras. Y en el tiempo que estamos viviendo, quien tenga certezas tendrá mayores posibilidades.

La Era del Autoconocimiento ya es parte de nuestro presente y la meditación, la herramienta para conquistarlo.