Los significados son el motor con el que se desencadenan las emociones dentro de cada persona; y, entonces, a partir de lo que se siente, esa vivencia se transforma en una experiencia que clasificamos dentro nuestro que comúnmente la gente califica como buenas o malas.

Fue en 1972 que el psicólogo Paul Ekam definió las 6 emociones básicas: ira, asco, miedo, alegría, tristeza y sorpresa. Luego vinieron muchos estudios complementarios. El especialista en emociones y en expresiones faciales de la comunicación no verbal, detectó son importantes en la construcción de la estructura psíquica de las personas.

Los últimos diez años me he dedicado a investigar primero en mí, y luego, en la consulta con ejecutivos, equipos de trabajo y personas de distintas extracciones, cuál es la pulsión emocional que los domina en momentos de dificultad y cómo accionan.

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Cuando aparecen situaciones complejas por lo general se tiende a llevar las emociones al límite. Así es como desaparecen los matices, y todo se transforma en polaridades que dificultan salir de ese bucle emocional del momento. Esto se acentúa más en personalidades con afición a la adrenalina en cualquiera de sus formas.

¿Cómo se puede revertir esta tendencia a aferrarse más a las emociones no contributivas que a las que alientan a crecer y avanzar? Esta pregunta encuentra respuesta en procesos que llevan tiempo a través de una gran variedad de métodos disponibles, desde las psicoterapias, el coaching ejercido en forma profesional, el counselling, la meditación, y cualquier otra forma de reencauce que lleve hacia un mejor resultado interno.

Como aporte a esa caja de herramientas, he desarrollado y probado en cientos de personas la técnica de las micro emociones, que aplico con éxito en distintos procesos de desarrollo humano.

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¿Qué es una micro emoción?

Frente a cualquier situación en que irrumpe una emoción que desborda a la persona, existe siempre un desencadenante de ese estado interno: un hecho, un disparador por el que se actúa de determinada manera.

Muchas personas tienden a mantener comportamientos de reacciones automáticas y a permanecer en ellas; es decir que su sesgo cognitivo en el cerebro los lleva siempre por el mismo camino ante un estímulo parecido a algo ya vivido.

En general, es un sistema aprendido porque, en algún momento, actuar así le dio algún resultado o, por lo menos, un beneficio, aunque sea aparente. El tema es que ese “ruteo” interno en el cerebro se repite una y otra vez, hasta que se transforma en algo automático, y no siempre produce un resultado de apoyo hacia la persona.

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¿Cómo frenar ese impulso automático ante una emoción dominante que no contribuye al bienestar ni el equilibrio de una persona? Trabajando en las micro emociones.

Una micro emoción es un modo de actuar que se basa en pequeños y sutiles alteraciones conscientes del estado emocional presente, para moverse hacia uno que produzca un resultado más favorable para la persona.

Por ejemplo, si ante un determinado hecho se reacciona con ira, que puede tener diversos grados llegando incluso hasta la violencia extrema, es posible generar una “cadena” de micro emociones positivas para llevar a la persona hacia otro espacio de sentimientos que permitan menguar el efecto de la ira.

Al reconducirla se sentirá alivio y la sensación de retomar un camino más constructivo en términos de auto regulación emocional, una de las dimensiones de la Inteligencia Emocional de Daniel Goleman.

Los 3 pasos de la técnica de las micro emociones

La función de las micro emociones es aprender que no siempre se logra saltar de un polo que comúnmente llamamos negativo a otro positivo, en forma directa, lineal y completa; aunque es posible alcanzar otro estado de acción satisfactorio haciendo este micro pase emocional, una especie de “by pass” en nuestro sentir para tener una mejor capacidad de respuesta ante las situaciones que se presentan.

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1. Detenerse e identificar la emoción dominante

Salir del automático es el primer paso para detener la reacción interna que produce ese sesgo, que altera incluso aspectos fisiológicos (como alteración del ritmo cardíaco, de la respiración, etc.). Para lograrlo es necesario entrenarse en identificar el componente que le genera el detonante, generalmente algo que produce un estrés al límite; y, ni bien lo percibe, de inmediato, frenar y detener toda acción y pensamiento. Este efecto de quedarse literalmente congelado en el momento es lo que ayudará a dar el siguiente paso.

2. Detectar el beneficio de la emoción dominante y volver de uno en uno a los pasos previos que la desencadenaron

A continuación, luego de frenar el impulso, e incluso aunque haya empezado a manifestarse, en pocos segundos la persona puede ejecutar un escáner mental por su cuerpo y sus emociones: ¿Dónde siento la emoción? ¿Cómo está mi cuerpo en este instante? ¿Qué tipo de manifestación corporal estoy viviendo? Y también: ¿Qué es lo que produjo esta emoción? ¿Cuál fue el click? ¿Qué pretendo obtener yendo por el camino habitual de reacción automática?

Aquí se producen tomas de consciencia valiosas para generar un marco de auto dominio interno que ayude a frenar, recalcular y, finalmente, desandar uno o dos pasos previos de los que desencadenaron esa emoción.

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3. Cambiarla por una micro emoción positiva 

Luego de detener la emoción restrictiva dominante, este paso propone capturar rápidamente una emoción opuesta, una emoción que sea contributiva, y tomar acción, moverse hacia ella. 

A partir de allí pasaremos a micro actuar esa dimensión del sentir. Recuerda que si pones en marcha una micro emoción (una porción pequeña de emoción positiva) vas a generar una acción interna opuesta a aquel sentimiento que surgió en automáticamente. Por ejemplo, ira / calma; tristeza / optimismo. 

Carl Jung, médico psiquiatra, psicólogo y ensayista suizo, dice “No puede haber una transformación de la oscuridad a la luz y de la apatía al movimiento, sin emociones”. La técnica de las micro emociones viene a cubrir el espacio de acción posible, intencional y deliberada para rescatar a las personas de los momentos de reacciones automáticas irreflexivas, para reconducirlas a una mejor forma de actuar y del ser.

¿Y tú, ya estás listo para probar la técnica de las micro emociones?