A raíz de la pandemia de coronavirus, se dio un fenómeno mundial con el fin era buscar una mejor calidad de vida. Y es que, entre otros factores, el confinamiento nos permitió analizar si el estilo de vida que llevábamos estaba alineado con nuestros deseos y expectativas. Además, comenzamos a apreciar más la naturaleza y todo aquello que se relaciona con la sostenibilidad.

Por otra parte, empezamos a apreciar más el valor de los detalles y, sobre todo, de nuestro tiempo. La falta de espacio, en muchos casos, llevó a evaluar la posibilidad de vivir en un lugar con más verde y metros cuadrados.

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Por estos y otros motivos, muchas personas empezaron a planificar sus vidas lejos del ruido de las ciudades. Así lo afirman profesionales del ámbito de bienes raíces y consultoras, que aseguran que esta idea ya estaba presente en ellos antes del fenómeno de la pandemia.

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No obstante, este fue el puntapié para tomar la decisión de mudarse a lugares más alejados, como el campo o sitios distantes a las grandes ciudades. Otra de las razones, según mencionaron los especialistas, se debe al miedo a posibles rebrotes.

El interés por comprar una vivienda en una localidad de menos de 5.000 habitantes, según las estadísticas, ha aumentado en un 13,2 % desde enero hasta agosto pasado. Además, aseguran, es una tendencia que continuará creciendo.

Por su parte, aquellos profesionales que trabajan con tecnología podrían continuar con sus actividades de forma remota sin necesidad de recurrir a vacaciones. Así fue como muchos trabajadores se trasladaron a lugares más alejados, para poder continuar con sus actividades en entornos de este tipo.

Sin embargo, aunque esta decisión suena ideal, puede no ser perfecta para todo el mundo. Una familia con hijos, por ejemplo, debería contemplar que haya una escuela en las cercanías. En el caso de los profesionales remotos, contar con una conexión a Internet estable y adecuada para trabajar.

Contar con los servicios básicos también es algo importante, al igual que contar con un vehículo si el sitio elegido para vivir se encuentra lejos de lugares clave. A pesar de los posibles aspectos negativos, las estadísticas arrojan cifras llamativas.

En España, por ejemplo, la búsqueda de fincas rústicas se ha incrementado en un 46%. Además, los jóvenes son quienes muestran un mayor interés en revitalizar zonas de este tipo.

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Sin lugar a dudas, la pandemia del coronavirus ha traído numerosos cambios a la humanidad. Nos ha llevado, incluso, a replantearnos de qué modo queremos vivir, y nuestro hogar no es la excepción.

y tú, ¿qué opinas sobre este fenómeno? cuéntanos en los comentarios

Fuente:

El País