Lo llaman el entusiasta, el generalista, el niño prodigio, el estimulador, el entendido y el optimista. Vive el día a día con curiosidad y espíritu de aventura, ¿conoces al SIETE?

¿Aún no sabes qué eneatipo eres? ¡Descúbrelo en este test!

Constantemente fantasea sobre las múltiples oportunidades que ofrece la vida. Estas características reflejan la actitud positiva que marca su modo de ser, de situarse y de relacionarse. Disfruta el presente con alegría y ve el futuro con esperanza.

Es una persona espontánea, imaginativa, alegre y práctica, logra lo que se propone. Le gusta jugar, es de palabra fácil y no se siente atado a ningún conflicto. Está siempre en movimiento y lo entusiasma emprender nuevos proyectos. Busca aprovechar al máximo la existencia concentrándose en el lado bueno de las cosas. Lo guía la necesidad de sensaciones y experiencias nuevas. Sentirse aburrido es su gran temor.

Si lo definiera una frase, diría: “Soy feliz; disfruto. Si la gente viera el lado positivo de las cosas, viviríamos con mayor alegría”.

[También te puede interesar: Cómo nos ven y cómo nos vemos, según el eneagrama]

estrés positivo

Aprendió el arte de enmascarar el sufrimiento centrando la atención en los aspectos positivos, refugiándose en la imaginación y en la diversión. Le resulta difícil ocuparse de problemas emocionales, tanto propios como ajenos.

Teme, más que nada, encontrarse con el dolor que desmentiría su filosofía de vida. Si busca y encuentra motivos racionales cuando debe enfrentar el dolor, puede amortiguarlo, trasladarlo o relativizarlo a fin de no asumirlo ni aceptarlo. Se comporta como la zorra de la fábula de Esopo, quien al no poder alcanzar las uvas, se aleja diciendo: ”No están maduras”.

Aunque no parezca una persona cerebral, todas sus conductas son un juego mental para protegerse de situaciones que no desea asumir. Racionaliza el sufrimiento y apela a la mente para no tener que ahondar en sus sentimientos. Estos modos de actuar, no son más que formas de escaparse del aquí y el ahora, aunque, en general, no perciba dichos mecanismos.

[También te puede interesar: Tus virtudes a la hora de comunicarte, según el eneagrama]

En el plano laboral, prefiere los ambientes en los que se respira un clima de optimismo, camaradería y entusiasmo. Cuando se desempeña como líder, su foco está en estimular, incentivar, arengar. Es polifacético, no se limita a una sola carrera u ocupación. Le resulta difícil elegir un trabajo o una actividad, debido a su facilidad para aprender y porque no soporta las actividades rutinarias, las tareas desagradables, aburridas o complicadas.

A este eneatipo lo rige el centro de energía cerebral y abarca las funciones de percepción y pensamiento que necesita para orientarse y ganar seguridad, independientemente de las situaciones de vida que deba enfrentar. Es importante que logre sentirse confiado en el lugar donde esté y que tenga claridad para tomar decisiones.

Cuando esto no está garantizado, surge en el SIETE, un problema básico existencial relacionado con el miedo, la inseguridad y la falta de orientación. El ejercicio que debe realizar en lo cotidiano es profundizar en su propio ser, aprender a reconocer y asumir el dolor, aceptándolo como parte de la vida.

[También te puede interesar: ¿Qué buscas en la vida? El eneagrama te ayuda a descifrarlo]

Todos tenemos dones para brindar y recibir de los otros eneatipos. El SIETE puede tomar los regalos que le indican interiorizar, sensibilizarse, serenarse, enfrentar, disciplinarse y concretar. Asimismo, el SIETE transmite a partir de su contagioso entusiasmo y de su vitalidad, la posibilidad de relajarse y disfrutar, de reírse, de aflojarse, de animarse y de divertirse.

Desde el intercambio que surge en el contacto con los otros eneatipos, nos enriquecemos tomando y entregando sabidurías específicas. Lograr un equilibrio entre recibir y compartir, requiere una minuciosa y continua auto observación.