Las calabazas son originarias del centro y el sur de América. Al principio, se las cultivaba por sus semillas. Con el paso del tiempo y la aparición de variedades con más pulpa, se las comenzó a consumir como hortalizas. Se trata de un alimento súper saludable, rico en vitamina C y beta-caroteno. Por estas características, al igual que las zanahorias, ayudan a preservar la vista, mantener la piel sana y reforzar el sistema inmunológico.

Son antioxidantes

El característico color anaranjado de las calabazas proviene de su riqueza en beta-carotenos. Estos le permiten al organismo neutralizar los radicales libres. Así, se previene el envejecimiento de las células.

Protegen la vista

Los beta-carotenos también son fundamentales para la vista. Gracias a ellos, las calabazas ayudan a prevenir enfermedades tales como las cataratas o la pérdida de la visión por degeneración de la retina.

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Son fuente de vitamina C

En 100 g de calabaza se encuentra casi la mitad de la ingesta diaria recomendada de vitamina C. Esta se destaca por fortalecer el sistema inmunológico. Además, en conjunto con los carotenos, hace que estas hortalizas ayuden a mantener la salud del sistema circulatorio, previniendo la arteriosclerosis y los depósitos de placas en las arterias.

Son ricas en ácido fólico

El ácido fólico preserva la salud del sistema nervioso y protege el corazón. Su consumo también es fundamental para las embarazadas, ya que interviene en la correcta formación del feto.

Ayudan a perder peso

Por ser tan ligeras, las calabazas son ideales en las dietas para perder peso. Tienen un elevado contenido de agua y su aporte calórico es bajísimo: solo 13 calorías cada 100 g. También contienen una escasa cantidad de grasas e hidratos de carbono. Además, por ser ricas en fibra, son un alimento muy saciante. Sus musílagos son perfectos para lograr un correcto funcionamiento del tránsito intestinal, algo fundamental para mantener el abdomen deshinchado.

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Son diuréticas

Además de estar constituidas por un 90% de agua, las calabazas son ricas en potasio. En conjunto, estas características las vuelven un excelente diurético para combatir la retención de líquidos y depurar el organismo.

Ayudan a regular las funciones intestinales

Por ser ricas en fibra, las calabazas regularizan el tránsito intestinal sin irritar el aparato digestivo.

Protegen el estómago

Las calabazas suavizan y protegen la mucosa del estómago por el alto contenido de musílagos que se encuentra en su pulpa. Así, calman la irritación y los dolores. Es por ello que se las suele recomendar a quienes sufren de acidez, tienen problemas digestivos o gastritis.

Mantienen la piel bella

Por ser antioxidantes, las calabazas ayudan a conservar la lozanía de la piel. También se las puede usar de manera tópica. Al emplearla de este modo, funcionan como emolientes: eliminan las asperezas de la piel y las manchas. También favorecen la cicatrización de las quemaduras.

Tres ideas para incorporarlas en la dieta

Las calabazas se pueden comer de muchas maneras: solas, mezcladas con otras verduras, rellenas, en puré o al horno. También se las suele utilizar para hacer dulces, aunque no se aconseja consuimirlas de este modo en las dietas para adelgazar.

 

CALABAZAS RELLENAS 

Ingredientes

  • 1 calabaza
  • ½ zucchini picado en cubos
  • 1 tomate picado
  • ½ taza de quinoa
  • Un poco más de una taza de agua caliente (por cada parte de quinoa, se agregan dos partes de agua)
  • Un puñado de aceitunas negras descarozadas
  • 100 g de queso feta cortado en cubos (puedes reemplazarlo por otra variedad)
  • ½ cucharada de orégano desecado
  • Parmesano rallado (opcional)
  • Aceite de oliva virgen extra

Preparación

1. Precalentar el horno a 200°c. Cortar la calabaza al medio (sin pelarla) y colocar las dos mitades en una bandeja para horno. Rocialar con un poco de sal y algunas gotas de aceite de oliva. Hornealar por 30 o 35 minutos.

2. Mientras la calabaza se cocina, colocar un chorrito de aceite de oliva en una sartén y calentar a temperatura media. Agregar el zucchini y cocinalor por 3 o 4 minutos con la tapa puesta hasta que se ablande.

3. Agregar el orégano, los tomates, las aceitunas y la quinoa en la sartén. Inmediatamente, agregar el agua caliente. Añadir sal a gusto y cocinar por 10 o 15 minutos, o hasta que el agua se evapore y la quinoa esté cocida. Cuando esto suceda, apagar el fuego y añadir los cubos de queso feta.

4. Cuando la calabaza esté lista, quítarle las semillas y una buena parte de la pulpa. Distribuir la mezcla de vegetales y quinoa equitativamente entre las dos mitades.

5. Rociar un poco de parmesano rallado sobre cada mitad y llevarlas al horno nuevamente para que se cocinen por 10 minutos más.

 

CHIPS DE CALABAZA 

Ingredientes

  • 2 calabazas largas
  • Parmesano rallado
  • Aceite de oliva
  • Sal

Preparación

1. Precalentar el horno a 190°C.

2. En una olla grande, hervir agua con sal.

3. Cortar la parte larga de las calabazas (el “cuello”) y pelarlas. Con un cuchillo o una mandolina, cortar cada trozo de calabaza en rebanadas lo más delgadas posibles.

4. Verter las rebanadas en el agua hirviendo. Dejar que se cocinen por aproximadamente dos minutos. Esto permitirá que queden crocantes cuando se horneen.

5. Colar y escurrir las rebanadas hasta que se sientan frescas al tacto. Con un paño, secar las calabazas dándoles toquecitos. Así, se quitará el exceso de agua.

6. Cubrir dos bandejas con papel para horno y colocar las rebanadas encima. Tener cuidado de que no superpongan. Pincelarlas con un poco de aceite de oliva, rociarlas con sal y, por último, con el parmesano rallado.

7. Hornear las rebanadas hasta que estén crujientes. Esto tomará entre 15 y 20 minutos. Se deberá revisarlas cada tanto y removerlas cuando se vean doradas.

8. Cuando se enfríen, se pueden almacenar los chips en un recipiente hermético por hasta una semana.

 

PIZZA DE ESPINACA, COL RIZADA Y CEBOLLA 

Ingredientes

  • 2 bollos para pizza
  • 1 calabaza mediana, pelada, sin semillas y rebanada en rodajas de 2,5 cm
  • Un puñado de col rizada, lavada, escurrida y picada en tiras de 5 cm
  • 4 cebollas moradas pequeñas, cortadas en cuartos (o media cebolla morada grande rebanada)
  • 3 dientes de ajo rebanados
  • 2 tazas de mozzarella rallada
  • 3 ramitas de tomillo
  • 6 cucharada de aceite de oliva virgen extra (separadas)
  • Una pizca de sal gruesa y pimienta recién molida
  • Virutas de parmesano fresco para adornar

Preparación

1. Precalentar el horno a 200°.

2. En una bandeja para horno con bordes altos, colocar la calabaza y las cebollas con dos cucharadas de oliva, el tomillo, una pizca de sal y pimienta. Asar por 30 minutos. A los 20', se necesitará revisar y voltear.

3. En una sartén mediana, calentar dos cucharadas de aceite de oliva a temperatura media-alta. Añadir el ajo y cocinar por 30 segundos. Agregar la col rizada y saltear por dos minutos, hasta que se marchite ligeramente. Cuando esto suceda, apagar el fuego.

4. Con un rodillo, estirar cada bollo de pizza sobre una superficie enharinada. Pincelar cada masa con una cucharada de aceite de oliva. Luego, colocar una taza de mozzarella rallada. Por encima, agregar la col rizada, las calabazas y las cebollas.

5. Hornear por 10 minutos. Por encima, colocar el parmesano.

Fuentes: